Sí, hoy leo la noticia en Cinco dias de que La Caixa se sube a la ola emisora con 1.000 millones en cédulas y que BBVA coloca en el extranjero deuda sénior.
Auque leí algo en el gurus blog, de que del total de 7 entidades financieras que han fallado los test de estrés, tenemos a 5 españolas, todas ellas Cajas o SIP, y entre ellas estarían, Caixa Catalunya, Caja Navarra y Burgos, Caixa Terrassa, Caja Sur y la SIP encabezada por Caja España.
De todas formas, la noticia es buena, y la relación de consecuencias del efecto del test estres es relevante.
Sí, me gustaría decir, en otro orden, que cometo muchas veces yo también lapsus scripsit, así antes escribí plazita y se debe escribir placita, y en otra parte confundí tierra mojada por quemada, y estas cosas o también donde dije Richard era Ronald Dworkin.
Yo también en esto de esta cita me di cuenta de que no fue el primero Orwell, pero no recordaba de quien era exactamente, hasta que consulté y era de Wilde, efectivamente, pero lo interesante sería extraer algo de esta cita o su extrapolación al mundo que tocamos aquí en este blog, me parece a mí.
Oscar Wilde decía que era el “cínico”, pero esto resulta lamentablemente aplicable también al economista actual. “El hombre que conoce el precio de todo y no conoce el valor de nada.”
Y esto es exactamente lo que ocurre con el “mercado” y ahí es donde lo tenemos que extrapolar el contenido de la cita.
El mercado sólo tiene en cuenta lo que tiene valor de mercado, y, por ello, lo que no tiene valor de mercado no le sirve para nada. Consiguientemente, las emociones, las sensaciones, los sentimientos, que no tienen valor de mercado -aunque inmediatamente se comercializan por otros procedimientos-, son desdeñados por el sistema.
En este sentido, ya también decía el otro día el economista observador poniéndolo en tela de juicio que todo se mide por un patrón tan absurdo como es el producto nacional y que, en esencia, consiste en el desarrollo de las cosas y no de los hombres. Y que el producto nacional había que dividirlo por el numero de la población, nos decías, para que así arrojase un valor más concreto, pero seguía midiéndonos por el numero de cosas.
Esta idea la estoy sacando de Jose Luis Sampedro en su libro Economía Humanista.
El nos dice que se fija, sobre todo, en la multiplicación de los objetos y arroja objetos sobre el espacio -ahí están los automóviles y los atascos-, y mutila así dimensiones importantes de la vida humana. El hombre no se reduce simplemente a un consumidor. Y el modelo actual económico apaga violentamente y aun yugula importantes dimensiones humanas.
Jose Luis Sampedro nos dice: “El desarrollo ha provocado una actitud consumista en la que el marketing nos convierte en seres pavlovianos y nos llena de reflejos. Nos hace desear las cosas. Destruye eso que dicen los libros de texto -y que, al parecer, hay profesores de economía que, candorosa o maliciosamente, se lo cree- cuando afirman que el consumidor es el rey, que el consumidor expresa sus deseos en el mercado y entonces, como si fuese el genio Aladino, vienen los deseos del consumidor. La verdad es justamente todo lo contrario: son las empresas y los empresarios quienes están provocando los deseos del consumidor e induciéndole a desear más, sin más.”
Por eso también nos dice que el modelo actual resulta tan bárbaro, que una ciencia que, desde las primeras líneas de sus libros de texto profesa ocuparse de los bienes escasos, olvidó nada menos que nuestro propio planeta es escaso y es un bien limitado. Y esto también lo encontramos en el economista Mankiw Gregory, de que la economía trata de los bienes escasos.
En conclusión, lo que se critica desde este primer autor citado es que se nos ofrezca solamente un único modelo de desarrollo que se mide por el patrón absurdo que es el producto nacional.
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Sí, hoy leo la noticia en Cinco dias de que La Caixa se sube a la ola emisora con 1.000 millones en cédulas y que BBVA coloca en el extranjero deuda sénior.
Auque leí algo en el gurus bog, de que del total de 7 entidades financieras que han fallado los test de estrés, tenemos a 5 españolas, todas ellas Cajas o SIP, y entre ellas estarían, Caixa Catalunya, Caja Navarra y Burgos, Caixa Terrassa, Caja Sur y la SIP encabezada por Caja España.
De todas formas, la noticia es buena, y la relación de consecuencias del efecto del test estres es relevante.
Sí, me gustaría decir, en otro orden, que cometo muchas veces yo también lapsus scripsit, así antes escribí plazita y se debe escribir placita, y en otra parte confundí tierra mojada por quemada, y estas cosas o también donde dije Richard era Ronald Dworkin.
Yo también en esto de esta cita me di cuenta de que no fue el primero Orwell, pero no recordaba de quien era exactamente, hasta que consulté y era de Wilde, efectivamente, pero lo interesante sería extraer algo de esta cita o su extrapolación al mundo que tocamos aquí en este blog, me parece a mí.
Oscar Wilde decía que era el “cínico”, pero esto resulta lamentablemente aplicable también al economista actual. “El hombre que conoce el precio de todo y no conoce el valor de nada.”
Y esto es exactamente lo que ocurre con el “mercado” y ahí es donde lo tenemos que extrapolar el contenido de la cita.
El mercado sólo tiene en cuenta lo que tiene valor de mercado, y, por ello, lo que no tiene valor de mercado no le sirva para nada. Consiguientemente, las emociones, las sensaciones, los sentimientos, que no tienen valor de mercado -aunque inmediatamente se comercializan por otros procedimientos-, son desdeñados por el sistema.
En este sentido, ya también decía el otro día el economista observador poniéndolo en tela de juicio que todo se mide por un patrón tan absurdo como es el producto nacional y que, en esencia, consiste en el desarrollo de las cosas y no de los hombres. Y que el producto nacional había que dividirlo por el numero de la población, nos decías, para que así arrojase un valor más concreto, pero seguía midiéndonos por el numero de cosas.
Esta idea la estoy sacando de Jose Luis Sampedro en su libro Economía Humanista.
El nos dice que se fija, sobre todo, en la multiplicación de los objetos y arroja objetos sobre el espacio -ahí están los automóviles y los atascos-, y mutila así dimensiones importantes de la vida humana. El hombre no se reduce simplemente a un consumidor. Y el modelo actual económico apaga violentamente y aun yugula importantes dimensiones humanas.
Jose Luis Sampedro nos dice: “El desarrollo ha provocado una actitud consumista en la que el marketing nos convierte en seres pavlovianos y nos llena de reflejos. Nos hace desear las cosas. Destruye eso que dicen los libros de texto -y que, al parecer, hay profesores de economía que, candorosa o maliciosamente, se lo cree- cuando afirman que el consumidor es el rey, que el consumidor expresa sus deseos en el mercado y entonces, como si fuese el genio Aladino, vienen los deseos del consumidor. La verdad es justamente todo lo contrario: son las empresas y los empresarios quienes están provocando los deseos del consumidor e induciéndole a desear más, sin más.”
Por eso también nos dice que el modelo actual resulta tan bárbaro, que una ciencia que, desde las primeras líneas de sus libros de texto profesa ocuparse de los bienes escasos, olvidó nada menos que nuestro propio planeta es escaso y es un bien limitado. Y esto también lo encontramos en el economista Mankiw Gregory, citado en este blog, de que la economía trata de los bienes escasos.
En conclusión, lo que se critica desde este primer autor citado es que se nos ofrezca solamente un único modelo de desarrollo que se mide por el patrón absurdo que es el producto nacional.
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Dice el economista observador:
Era una semana antes de conocer el resultado de los estrés test. Uno de ellos el más experimentado comentó que la prueba del algodón sería si conseguían reactivar el crédito minorista y que siguiendo la experiencia de los estrés americanos él era pesimista al respecto. Yo critiqué que el objetivo era demasiado ambicioso y que desde el punto de vista español deberían servir para que nuestras entidades volvieran a tener acceso al mercado de capitales y monetarios europeos.
Esta es una crisis de crédito y tiene el componente tradicional de descapitalización del sistema bancario pero es una crisis sistémica y con problemas estructurales de liquidez, por lo tanto es novedosa en la magnitud y complica en exceso la solución de la misma. El crédito ha crecido por encima del ahorro mundial gracias al elevado apalancamiento del sistema bancario. Buena parte de ese endeudamiento era entre los propios bancos mediante el mercado de titulizaciones y a través de los vehículos lo que se ha denominado “el sistema bancario en la sombra” En diciembre de 2009 había un saldo vivo de titulizaciones en el mundo de 8 billones de dólares y las emisiones nuevas de estos activos son testimoniales. En 2006 el flujo nuevo de emisiones de este tipo de títulos fue de un billón, por lo que la desaparición de este mercado es clave para entender la crisis.
En el segundo semestre de 2010 la banca internacional tiene que refinanciar más de 400.000 millones de vencimientos de deuda a largo plazo, en 2011 900.000, en 2012 800.000 y en 2013 menos de 400.000. La confianza de los inversores mantiene su aversión al riesgo elevada y será muy complicado refinanciar todos los vencimientos por lo que hasta 2013 el crédito para empresas y familias será un bien escaso y estará muy racionado en el mundo y también en nuestra querida España.
No obstante, el mercado de repos de deuda pública a corto plazo se ha normalizado con la misma intensidad que se evaporó y las entidades españolas pueden financiar sus carteras de deuda pública al 0.3% en el día a día. En julio se podían comprar bonos a dos de deuda pública en el mercado por encima del 3% y letras del tesoro al 2.5% a un año por lo que ahora al financiarlas al 0.3% te dan un margen financiero de Euribor + 300 y Euribor + 200 respectivamente. Ahora los necios que según Orwel eran aquellos que “saben el precio de todo y el valor de nada” dirán eso tan lamentable de la banca siempre gana. Pero antes de los test de estrés llovía tanto que la visibilidad era nula y la incertidumbre máxima y no estaba tan claro que fuera una oportunidad histórica de inversión.
En una semana hemos visto desfilar por los mercados a Banesto, Popular, Sabadell, la Caixa y BBVA y han captado más de 5.000 millones de euros y la que viene debemos ver desfilar a más entidades para aprovechar esta ventana de emisiones. También ha salido Telefónica que ha conseguido financiarse a siete años al 3.65%, tipos históricamente bajos que hacen difícil que las empresas no den beneficios. El BCE mantendrá el acceso ilimitado a sus subastas de liquidez pero la banca española reducirá en septiembre exponencialmente su apelación ya que financiarse en el BCE cuesta el 1% y en el mercado de repos el 0.3%. Por lo tanto, los test de estrés han conseguido plenamente su objetivo, aunque recuerda que nunca hay que bajar la guardia ya que el futuro está por escribir y cuando hablamos de la confianza de los inversores sólo sabemos que no sabemos nada .